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EL PEQUEÑO LIAM

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  No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” — Isaías 41:10 Hay historias que llegan sin pedir permiso. Historias que atraviesan fronteras, que tocan corazones y que nos recuerdan por qué seguimos creyendo en la humanidad, incluso cuando el mundo parece tan duro. La historia de Liam es una de ellas. Lian es un niño inmigrante que vivió algo que ningún niño debería vivir jamás. Durante dos semanas estuvo en un centro de detención, lejos de su hogar, lejos de su familia, lejos de cualquier abrazo que pudiera calmar su miedo. Dos semanas que para un adulto ya serían eternas, pero que para un niño se vuelven un universo entero de incertidumbre. Su caso conmovió a muchas personas: su familia, su escuela, su comunidad… y también a desconocidos que, sin conocer su rostro, elevaron oraciones y palabras de fuerza para él. Entre esas voces estuvo la del congresista Joaquín Castro, qu...

VEN Y DESCUBRE QUITO

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  Despidiendo el domingo con un recuerdo que abraza el alma… Soy quiteña de pura cepa, de las que cada 6 de diciembre celebraban al ritmo de Don Medardo y sus Players, entre música, tradición y alegría, y brindaban con un canelazo que enciende el corazón y hace gritar con orgullo: ¡Que viva Quito!  Esta fotografía la guardé como un tesoro de mi último viaje por el país, un recorrido que fue mucho más que un paseo: fue un reencuentro con mi historia. Caminé por la Plaza Grande, donde cada paso cuenta siglos; llegué hasta la Casa Presidencial, símbolo de identidad; recorrí las calles llenas de arte y bohemia de La Ronda; admiré la majestuosidad de Santo Domingo; y terminé en La Recoleta, un refugio de calma en medio de la ciudad. Allí, sentada en un parque, con pluma y papel, dejé que los recuerdos hablaran. Volví a mi niñez, a esos días en los que estas calles eran mi camino cotidiano, sin saber que un día las extrañaría tanto. Cada piedra, cada balcón y cada esquina guarda hi...

EL DELIRIO

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  Porque todo comienza en un lugar: la mente. Un día más, en esta gran metrópolis, continúo con este viaje de conocimiento. Cuando decidí estudiar psicología positiva, emprendí sin saberlo un viaje hacia las profundidades de mi alma. Allí logré comprender tantas cosas, descubrir verdades que me han impulsado a seguir explorando la mente humana, ese universo tan complejo como fascinante. En estos días empecé a leer un libro en el que, página tras página, encontré aquello que siempre había buscado: claridad, sabiduría y la experiencia de profesionales que nos acompañan y explican con una maestría inigualable. Los versos, las historias y las reflexiones que comparten se convierten en un verdadero deleite para quienes deseamos aprender desde la sensibilidad y el entendimiento profundo. Trabajo en el área sanitaria con pacientes que viven alejados de la realidad tal como la percibimos. Prefiero expresarlo así, con delicadeza, para no herir la sensibilidad del lector y para honrar la dig...

EMPATÍA

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  Un abrazo que nunca llegó La melancolía, la tristeza y la angustia son señales de un desgaste emocional profundo. Cuando alguien atraviesa algo así, se ve obligado a buscar salidas, a intentar liberarse de pensamientos que pesan. Suena sencillo, pero no lo es. Todos, en algún momento de la vida, hemos sentido melancolía, tristeza o angustia. Hace cinco años pasé por esos mismos síntomas, que hoy recuerdo como un dolor que logré superar. Ayer un amigo me contó que había fallecido un familiar. En ese instante regresaron a mi mente varios recuerdos de cuando yo también perdí a un ser querido… Y recordé que aquel día, al recibir la trágica noticia, sentí un desgarro dentro de mi ser, como si me arrancaran una parte de mí. Lo que los profesionales llaman “cortar lazos”. Pero no fue solo eso. Aquel día que falleció mi padre. Lloré durante horas. Tenía que tomar un tren hacia Albacete, donde me reuniría con mi familia. En esos momentos, cuando empiezas a comprender que se ha ido tu pad...

MAR, ACARÍCIAME LA VIDA

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  Mar, llévame al paraíso, allá donde todo es maravilloso. Y tú, mar, también me bañarás con tus olas de nostalgia en este día. La voz del futuro me llama, y la aurora del amanecer me guía hacia los pasos de unos ojos hermosos y tentadores… Mar hambriento de recuerdos, mar de suspiros profundos, arrúllame, mar cantor de amantes y poetas. Acorta estos días que me ahogan. Mar, si tú no existieras, ¿a quién confiaría mis poesías? Mar, también soy como tú: feliz, nostálgica… y sublime en mis mareas internas. Mar, no te alejes. Llévame al puerto donde espero el aroma del amor. Solo tú sabes que resisto porque amo esta espera. Mar, conoces mis raíces, mis sueños… Mar tierno y dulce, hazme dormir en tus brazos. Quiero descansar lejos de este ruido que contamina mi vida. Mar, por tu puerto pasa el poeta agotado; acógelo y bríndale paz. Mar, vuelvo a ti porque soy así: un alma enamorada que busca las huellas de su alma gemela. Mar, abrázame, porque en ti encuentro lo que el mundo me niega:...

GABRIELA MISTRAL

                           Gabriela Mistral escribió con ternura y con duelo; su voz mezcla el cuidado por la infancia, la memoria del dolor y una fe humilde en la justicia. Su poesía habla desde la intimidad y desde la responsabilidad: la maternidad y la infancia, el paisaje del norte chileno, el duelo por pérdidas personales y la exigencia de dignidad para los olvidados. Sus versos son a la vez consuelo y denuncia, sencillos en la forma pero hondos en el sentimiento. POESÍA DE GABRIELA MISTRAL Lluvia Lenta 🧡 Esta agua medrosa y triste, como un niño que padece, antes de tocar la tierra desfallece. Quieto el árbol, quieto el viento, ¡y en el silencio estupendo, este fino llanto amargo cayendo! El cielo es como un inmenso corazón que se abre, amargo. No llueve: es un sangrar lento y largo. Dentro del hogar, los hombres no sienten esta amargura, este envío de agua triste de la altura. Este largo y fatigante descender d...

EL VIAJERO DEL TIEMPO

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  Hoy fue uno de esos días en los que la vida te habla sin levantar la voz, pero con una claridad que no puedes ignorar. Amanecí con una agenda apretada: asuntos pendientes, prisas y la emoción de que hoy comenzaba FITUR, la gran exposición donde los países muestran al mundo su cultura, su esencia y sus sueños. Tenía que estar en IFEMA a mediodía, y mientras las pequeñas gotas de lluvia acariciaban nuestros rostros como si quisieran acompañarnos en silencio, emprendí el camino. En el autobús, sin buscarlo, me encontré rodeada de historias que se contaban sin palabras. Una mujer joven sostenía un paraguas aún goteando mientras miraba su móvil con una mezcla de prisa y esperanza. Un señor mayor sujetaba un periódico doblado, pero su mirada estaba lejos, perdida en algún recuerdo que solo él conocía. Un niño, sentado junto a su madre, dibujaba figuras en el cristal empañado, riéndose cada vez que la lluvia borraba su obra. Y pensé en la frase con la que quería abrir este blog: lo que ...