FUEGO EN MI CORAZÓN


Deseo comenzar este blog con una frase antigua que he escuchado durante generaciones en mi familia: “Año nuevo, todo nuevo.”
Y así, en este nuevo año 2026, quiero escribir algo más profundo, algo que nace del fuego de mi corazón.
En los últimos años he atravesado diversos inconvenientes: viajes, cambios de trabajo y, para rematar, una baja temporal por enfermedad. Esta última experiencia me llevó a un deterioro físico y emocional que no esperaba. Fue entonces cuando comencé a pensar seriamente en cambiar mi actitud en todos los aspectos: personal, laboral y espiritual.
En medio de esa reflexión, algo me ayudó a encontrar un camino más fluido y armonioso: la lectura de un libro que todo el mundo conoce.
¿De cuál hablo, queridos lectores?
De la Biblia.
He leído muchos libros a lo largo de mi vida, pero ninguno me dio tanta fuerza, tanta paz y tanta claridad como este. En sus páginas encontré consejos, alegrías, consuelo, abrazos invisibles… Es un libro mágico, un libro vivo. Y creo sinceramente que todos deberían leerlo alguna vez en su vida, no como un libro religioso, sino como un libro de ayuda, de reflexión y de encuentro con uno mismo.
Día tras día, mientras lo leía, fui descubriendo un cambio, una transformación personal. Cada obstáculo se volvía más llevadero.
El día que recibí el alta médica, después de un mes de baja laboral, la empresa donde trabajaba decidió cambiarme los horarios. Acepté. Pero esa misma tarde, la directora —cuyo nombre no mencionaré— volvió a modificarlos. Para ellos todo estaba bien; manejaban nuestros horarios como si fuéramos marionetas.
Entonces una voz interna me dijo: “Es hora de partir " te espera algo mejor, tranquila todo es efímero.
Recién salida de la baja médica, me encontraba débil y triste por el trato recibido en una empresa a la que había entregado lo mejor de mí. Trabajaba en horario nocturno, sacrificando mi vida sin darme cuenta de que mi salud se apagaba poco a poco, hasta quedarme sin fuerzas.
Durante esos días en cama no hacía más que pensar y, en ocasiones, llorar. Nadie sabía lo que sentía. Pero me aferré a algo: leer ese bello libro. Fue mi compañía, mi refugio y mi impulso para volver a levantarme. No necesité terapias ni distracciones; solo la verdad que encontré en sus páginas.
Después de descubrir la maravilla que había en ese texto, comencé a escribir de otra manera, con más amor y sensibilidad. Cada canción que escuchaba parecía hablarme de una fuerza superior, una presencia que siempre había estado ahí, silenciosa pero constante.
Hoy puedo decir que por fin comprendí que no estaba sola.
Esa luz interior que había ignorado durante tanto tiempo seguía viva, esperando a que yo la mirara de frente.
Este es mi testimonio.
Tras salir de aquel bajón, volví a escribir con más fuerza y sin vergüenza de reconocer que mi inspiración nace de esa energía que habita en lo profundo del corazón.
Este año, mis poemas son expresión de esa presencia interior que me sostiene y me guía.
No hablo de religión; hablo de un despertar, de una verdad íntima que todos deberíamos descubrir.
Y hoy, después de todo ese proceso, puedo afirmar con el corazón en la mano que mi vida ha cambiado por completo. Cada paso que doy está lleno de luz, de gratitud y de una felicidad que nace desde lo más profundo de mi ser.
Les deseo un maravilloso 2026.
Que todos vuestros sueños se cumplan.
Sean felices y jamás olviden que existe una fuerza maravillosa dentro de cada corazón.

LOS AMO, GRACIAS POR LEER ESTE BLOG.

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