Emigración Salimos de nuestra tierra con nostalgia, dejándolo todo y llevándonos nada. En la espalda cargamos tristezas que pesan más que cualquier maleta. Volar alto parece tan necesario como respirar, como aferrarse a un sueño que apenas sobrevive entre las grietas del cansancio. Dejamos un hogar, una familia, una vida entera que se deshace en el aire gris de esta inmensa melancolía. Los campos que solíamos caminar sentirán nuestra ausencia y extrañarán la alegría que un día dejamos allí. Atrás se quedó el amor y la poesía; alguna vez pensamos que todo sería eterno, y no fue así. La realidad nos arrancó de raíz sin pedir permiso. Entre una línea tan fina quedarán el suspiro y el deseo. Todo se acabará. Tiempos duros, ya sin fuerzas, continuaremos lejos del país, empujados por la necesidad y no por la elección. Los aeropuertos nos alejan de la familia, dicen todos, pero lo que realmente aleja es la frialdad del corazón cuando la vida obliga a romper amistades, rutinas y afectos....
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