EL SILENCIO ES MI HOGAR









 Me encuentro en una etapa en la que prefiero la soledad de mi casa al bullicio de los amigos. Prefiero observar las plantas que crecen día a día en mi jardín antes que ver rostros desconocidos en la calle. Hay tanto ruido allá afuera que el silencio se ha convertido en mi mejor compañero.

Ya no me emociona un vestido nuevo ni salir de compras; prefiero el mismo vestido que usaba hace dos años. Las palabras de papá se hicieron realidad cuando me dijo: “No importa si usas el mismo vestido, lo importante es que esté limpio, sin roturas y desprenda olor a jabón.” Papá siempre tuvo la razón.

Ahora valoro más los días y organizo mejor mi vida. No es que sea poco sociable, simplemente me he vuelto selectiva. Valoro más una charla que me enseñe a seguir evolucionando que una conversación de cotilleos en la oficina.

Mi vida ha cambiado, también mis rutinas. Antes no podía desprenderme del teléfono, pendiente de si alguien me llamaba o escribía. Ahora lo ignoro tanto que a veces olvido que lo tengo, y solo lo recuerdo cuando suena.

Ayer, al llegar del trabajo por la noche, salí a la terraza y pude observar la luna. Bella, brillante, vestida de blanco como el algodón. Transmitía una magia espectacular. Lo que más me cautivó fue verla sola, solitaria y hermosa. Entonces comprendí que una persona puede estar sola y seguir brillando.

Esta mañana desperté con un aire diferente, con una nueva visión de la vida. Mi soledad y yo hemos aprendido a convivir, y ¿quién soy yo para negarme a ser feliz?


Reflexión💛

La verdadera plenitud está en valorar lo simple: una flor, un vestido limpio, la luna brillante y el silencio de nuestro hogar.


GRACIAS POR LEER ESTE BLOG, TE AMO



4 horas de Chopin para estudiar, concentrarse y relajarse

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